“Nadie puede cantar el blues como Blind Willie McTell”, dice Bob Dylan en su tema homónimo, sobre este cantante de blues. Y ya sabéis la línea editorial de Acordes Modernos al respecto: lo que dice Dylan, va a misa.
McTell nació no sé sabe cuándo, ya que unos hablan de 1898 y otros de 1901, ciego de nacimiento -de ahí lo de “Blind”-. Willie McTell no las pasó tan putas como algunos de sus compañeros, y ayudado por familiares y amigos, llevó una vida relativamente acomodada y se dedicó, entre otras cosas, a viajar. Comenzó a cantar en la calle, como los músicos del metro, y en ocasiones se desplazó hasta Miami, cuando en Miami no había todavía anticastristas, y casi siempre lo hizo acompañado de un instrumento que yo codicio en exceso para Ruedo Ibérico: la guitarra de doce cuerdas.
Grabó más de un centenar de canciones y fue aplaudido en Atlanta, aunque la muerte lo mató cuando habitaba en el olvido, en 1959, por culpa de una hemorragia cerebral.
Como ocurre con muchos artistas, cuando la palmó Blind Willie McTell su producto artístico empezó a cotizar al alza. Los estudiosos de la música lo colocaron a su lugar tarde, y algunas de las mejores bandas o artistas del mundo cantaron canciones suyas, como “Statesboro blues”, que la adaptaron los Allman Brothers, o el antes mencionado Bob Dylan, que cantó “Broke down engine” en World Gone Wrong.
Escuchemos “Broke Down Engine”:
Y “Ain’t it grand to be a christian”:

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